viernes, 11 de julio de 2014
Final del Mundial: Alemania vs. Argentina
Dos selecciones con una gran historia futbolística se disputaran el título del Mundial. En un marco que hace que cualquier otro partido de fútbol parezca intrascendente, ambos equipos se juegan el chance de hacer historia. Por un lado, Alemania busca igualar a Italia con 4 títulos, ser el primer equipo Europeo en ganar en el continente Americano y por fin ver a una generación de futbolistas excepcionales lograr un título internacional. Por su parte, Argentina tiene la oportunidad de ser campeona en el Mundial de su eterno rival, Brasil, conseguir revancha por las derrotas contra Alemania en 1990, 2006 y el 2010 y aclarar cualquier duda de que Messi merece un lugar en el panteón de los mejores futbolistas de la historia. La siguiente entrada realiza un análisis previo al partido, basado en los visto hasta ahora en el Mundial de ambos equipos.
Camino a la Final
Alemania y Argentina llegan con un récord similar en términos de partidos ganados, empatados y perdidos. Alemania ganó 2 partidos y empató 1 en fase de grupos, luego necesitó de la prorroga para vencer a Argelia y venció a Francia y Brasil, de manera bastante enfática, en tiempo regular. Argentina ganó todos sus partidos en fase de grupos, pero necesitó de prorroga frente a Suiza y venció en semifinales a Holanda por la vía de los penales. En goles anotados Alemania es muy superior con 17 en total, gracias en gran medida a la victoria 7-1 sobre el anfitrión y favorito en la previa al Mundial, Brasil. Argentina no ha ganado ningún partido por diferencia de más de un gol y ha anotado 7 en total, pero ha demostrado solvencia defensiva en la segunda ronda, no permitiendo ningún gol. En la fase de grupos recibió tres, los mismos que su rival recibió en todo el torneo. En resumen, Alemania llega con una cifra de +14 a la final en términos de goles a favor y en contra, mientras que Argentina se encuentra en +4.
El goleador de Argentina es Lionel Messi con 4 goles. Para Alemania, el goleador es Thomas Müller con 5 goles. En asistencias, Messi, Ezequiel Lavezzi y Gonzalo Higuaín han proveído 1 asistencia. Para Alemania, los líderes en asistencia son Müller y Toni Kroos con 3. Alemania llega con favoritismo por su dominación de Brasil, pero el récord defensivo de Argentina desde los octavos de final es evidencia que la selección Argentina ha logrado una estructura sólida en defensa.
Falencias tácticas pero brillo individual en Alemania
La previa al Mundial para Alemania estuvo marcada por el alto número de lesiones que sufrieron jugadores protagonistas de la Eliminatoria a Brasil 2014 y las dudas en el estado físico de algunos de los convocados. Alemania tuvo que prescindir de Marcel Schmelzer, Ilikay Gündogan, Lars y Sven Bender, Marco Reus, entre otros. Algunos jugadores que venían con problemas para estar a punto en el Mundial incluían a Manuel Neuer, Mats Hummels, Phillip Lahm, Bastian Schweinsteiger, Sami Khedira y Mesut Özil. Por esta razón, a pesar de la cantidad de jugadores talentosos que han salido de las canteras de Alemania en los últimos años, la selección no llegaba en su mejor momento a Brasil.
La zona principal donde Alemania se vio privada de talento fue en el mediocampo. Löw decidió responder a esta situación al prescindir del 4-2-3-1 y 4-1-4-1 utilizados en la Eliminatoria y utilizar un 4-3-3. Asimismo, decidió a incluir al capitán Phillip Lahm como mediocampista central, emulando lo realizado por Guardiola en el Bayern Münich. En su primera presentación frente a Portugal, Alemania salió al campo con Neuer, Boateng, Mertesacker, Hummels, Höwedes, Khedira, Lahm, Kroos, Özil, Müller y Götze. Una de las características de este equipo era la falta de jugadores que jugaran por las bandas, ya que ambos laterales, Boateng y Höwedes son centrales en sus clubes, mientras que Özil y Götze son volantes de creación y no aleros. Löw hizo una apuesta peligrosa en este partido de intentar dominar con base en una técnica futbolística superior. Gracias a la inteligencia táctica de Müller y su facilidad para distribuir el balón, Alemania logró imponer este estilo de posesión y técnica, sobre Portugal, pero también dejó mucho espacio en las bandas que le permitió a Portugal acumular opciones. No obstante su fortaleza defensiva en el centro, principalmente gracias a la presencia de Mats Hummels, le permitió a Alemania mantener el arco en cero. La lección aprendida de este partido es que Alemania podía depender de las proezas individuales de Müller y Hummels para superar lo que en papel podían ser debilidades tácticas. Müller estuvo siempre en el lugar indicado, con una tendencia a jugar por la banda derecha para realizar combinaciones rápidas con Özil. Vale agregar que también fue el artífice de la expulsión de Pepe, que le dio Alemania la ventaja numérica necesaria para encontrar todo tipo de espacios a pesar de su juego centralizado.
En su segundo partido, frente a Ghana, los problemas tácticos de Alemania fueron expuestos por su rival. En base a velocidad y transición rápida de defensa a ataque, Ghana produjo una mayor cantidad de oportunidades de gol y de no ser por la fortaleza de Alemania en pelotas paradas, la victoria hubiese sido del equipo Africano. Ghana expuso la debilidad defensiva en los laterales de Alemania, ya que tanto Özil como Götze jugaron en posiciones muy centrales y no cubrían a Höwedes y a Boateng. Christian Atsu y Harrison Afful, encontraron en la banda derecha mucho espacio para jugar en el uno contra uno frente a Höwedes, y gracias a un centro por la banda de Afful llegó el primer gol de Ghana. Otro aspecto que Ghana supo explotar fue la alta línea defensiva de Alemania. La lógica detrás de la posición tan adelantada de Mertesacker y Hummels estaba en copar de manera más efectivas el medio del campo para dominar al rival con técnica y superioridad numérica en el centro del campo, al no tener atacantes en las bandas. Pera Ghana, esto facilitaba que Ayew pudiera poner balones entre líneas y confiar en la velocidad de Gyan para generar peligro. Con esta fórmula, Ghana anotó su segundo gol.
El resultado frente a Ghana motivó a Löw a hacer algunos cambios tácticos frente a Estados Unidos. En primer lugar, decidió incluir a Podolski desde el inició para que jugara como alero izquierdo, y así darle más amplitud al equipo. También dio ordenes a Boateng de jugar en posiciones más ofensivas y darle una salida por la otra banda a Alemania, dado que Özil siguió jugando en una posición muy central. Finalmente, Schweinsteiger fue introducido por Khedira, con el objeto de imponer aún más el dominio sobre el centro del campo en base a una técnica y habilidad con el balón superior a la del rival. La línea defensiva volvió a ser bastante alta, pero en esta ocasión, Alemania tuvo tanto dominio del balón que Estados Unidos tuvo muy pocas oportunidades de explotar el espacio detrás de los centrales. Una buena actuación de Tim Howard y el acumular hombres en posiciones defensivas le dificultó a Alemania encontrar el gol. Fue sólo gracias a un rebote de pelota parada que Müller anotó gol de la diferencia.
Ya en segunda ronda, Alemania volvió a demostrar las falencias que había expuesto Ghana, en esta ocasión frente a otro equipo Africano, Argelia. Löw volvió a su plan inicial, reincorporando a Götze como titular para así tener la superioridad en técnica y habilidad futbolística. En esta ocasión, Löw no pudo contar con Hummels por gripe, por lo que Boateng pasó a ocupar su posición natural de central, y el defensa de la Sampdoria, Skhodran Mustafi, ocupó la posición de lateral derecho. En efecto, Alemania tuvo la iniciativa de las acciones, generando un alto número de oportunidades de gol (29), pero Argelia supo explotar las falencias tácticas de este planteamiento de Löw. Sin aleros que apoyaran a los laterales en el equipo Alemán, Argelia absorbió la presión de su rival para luego exponerlo en el contraataque. Ghoulam y Soudani, el lateral y alero izquierdo respectivamente, crearon muchas opciones, con Mustafi ofreciendo muy poco en términos defensivos. Asimismo, la velocidad del centro delantero Slimani generó todo tipo de problemas a Mertesacker y Boateng, que seguían aplicando una línea defensiva muy alta. La respuesta táctica de Alemania a las libertades otorgadas a la espalda de los centrales fue usar a su arquero Neuer como último hombre. Por suerte para Löw, Neuer ejecutó este plan a la perfección, llegando siempre primero que Slimani a los balones, y Alemania mantuvo su arco en cero.
Para el segundo tiempo, Löw introdujo a Schürrle por Götze para tener mayor amplitud a la ofensiva y por primera vez en el torneo, regresó a Phillip Lahm a su posición natural de lateral derecho, sacando a Mustafi de su sufrimiento tras un pésimo partido. Los goles de Alemania no llegaron sino hasta la prorroga. El primero fue gracias a una gran acción individual por izquierda de Müller y la llegada en diagonal de Schürrle para rematar con un taco fortuito. De nuevo, la habilidad individual permitió a Alemania tomar la ventaja en un partido en que tácticamente no lograba superar a su oponente. El segundo fue un contraataque en el que Schürrle y Özil encontraron a Argelia desdibujada cuando buscaban encontrar el empate. Para la estadística queda el gol del descuento de Argelia, muy similar al primer gol de Ghana, otra vez dejando clara la poca protección con la que cuentan los laterales Alemanes. El resultado final fue gracias a la mayor retención de balón de los Alemanes durante el tiempo regular, lo que les permitió aprovechar el cansancio de los Argelinos que habían resistido la presión durante 90 minutos, y así encontrar el espacio para el brillo individual de Müller.
Frente Francia, Alemania se enfrentaba al equipo que más oportunidades de gol había generado hasta ese momento en el torneo. Para este partido, Löw intentó resolver los problemas de amplitud y penetración del equipo, al incluir en la formación titular a Miroslav Klose, pasando a Müller a jugar como alero. El capitán Phillip Lahm regresó a su posición natural de lateral derecho desde el inicio. Mientras tanto, Kroos, Schweinsteiger y Khedira jugaron su primer partido juntos en el mediocampo.
Alemania tuvo la suerte de encontrar el gol muy temprano en el partido, en una pelota parada en la que Mats Hummels le ganó la posición a Raphaël Varane. Si hasta ahora el juego individual de Müller había sido la clave para que Alemania superara las falencias en el planteamiento táctico, en esta ocasión fue gracias al central Hummels. que regresaba de recuperarse de la gripe. Hummels hizo la diferencia literalmente al marcar el gol, pero también fue clave para mantenerla. En un gran partido, logró mantener silenciado a Benzema cuando llegaba por el centro. Esto a pesar de que incluso con el regreso de Lahm como lateral derecho, Alemania dejó espacios en las bandas. Por ende, no ha sido un problema de decisión de personal en el lateral, sino una falencia en el planteamiento táctico Alemán al jugar sin aleros lo que les permite a los contrincantes de Alemania generar peligro por las bandas.
Ofensivamente, Alemania ofreció poco. Klose jugó muy retrasado, intentando ser más un conector de juego que una referencia en el área, mientras que Müller intentaba ocupar ese espacio entre los centrales que dejaba vacante Klose, por lo que de nuevo Alemania no tuvo mucha amplitud. Tan sólo la tuvo esporádicamente con Höwedes por izquierda, pero al no ser lateral de oficio, no ofrecía mucho en términos ofensivos, aunque vale la pena destacar que el jugador del Schalke jugó su mejor partido del Mundial frente a Francia al contener los avances de Debuchy por derecha.
Aunque de nuevo fue gracias al rendimiento individual que Alemania encontró la diferencia para ganarle a Francia, la decisión táctica en el mediocampo de Löw fue también importante. Con Kroos, Schweinsteiger, y Khedira, Alemania logró superar a el otro tridente de volantes de su contricante: Matuidi, Cabaye y Pogba. Kroos en particular fue clave con su combinación ideal de habilidad técnica y presencia física para quitarle el balón a unos mediocampistas Franceses que hasta ahora siempre habían dominado la posesión.
Alemania por fin demostró su potencial colectivo en una goleada histórica por 7-1 frente al anfitrión, Brasil, en semifinales. En uno de los resultados más inesperados de la historia del Fútbol, Alemania logró su pase a la final con mucha comodidad. No hubo cambios con respecto al equipo que le ganó a Francia, sólo hubo una magnífica ejecución futbolísitca. Algo que quizás sea difícil de entender es que Brasil tuvo más oportunidades y mayor posesión de balón que Alemania. Lo que sucedió fue que Lahm, Khedira y Müller encontraron espacios sin precedentes detrás del lateral izquierdo de Brasil, Marcelo. Estos tres jugadores hicieron una fiesta por esa banda, demostrando la importancia de la amplitud de la que hasta ese momento había carecido Alemania. A esto hay que incluirle una de las actuaciones individuales más brillantes del Mundial, por parte de Toni Kroos. Kroos de nuevo hizo despliegue de su técnica y fortaleza física para imponerse con mucha facilidad en el mediocampo, sin dejarse doblegar por el juego áspero de Fernandinho. Su distribución de balón en todas las zonas fue impecable y su inteligencia para llegar a ocupar espacios le permitió anotar dos goles. Más allá de esto, vale la pena destacar la gran actuación de Neuer para quitarle esperanzas a Brasil de regresar al partido.
En resumen, sobre Alemania se puede decir que es un equipo que ha sufrido por la falta de amplitud en su juego, por no ofrecer protección a sus laterales y por jugar con una línea muy alta que los deja expuestos en defensa. Sin embargo, cuenta con una gran habilidad técnica que les permite dominar la posesión y el tránsito de los partidos. Asimismo, han sido las destacadas actuaciones de Müller, Kroos y Hummels las que le han permitido marcar la diferencia cuando el planteamiento táctico ha ofrecido pocas vías y Neuer ha sido una garantía en el arco y como libero improvisado.
Messi y la cantera de Estudiantes en Alemania
Alejandro Sabella se ganó la opción de ser el técnico de la selección de Argentina gracias a su éxito dirigiendo a Estudiantes de la Plata, en donde fue campeón de la Copa Libertadores del 2009. Sabella reemplazó a Sergio Batista luego de una muy pobre presentación en la Copa América de 2011, en la cual Argentina fue anfitrión. A pesar de un comienzo lento, Sabella encontró la formula para darle comodidad a Messi en la selección y condujo a la Argentina al liderazgo de la zona de Conmebol de Eliminatorias Brasil 2014.
En su convocatoria para el Mundial, Sabella demostró ser un técnico fiel a su base de jugadores, prefiriendo a Sergio Romero sobre Willy Caballero en el arco a pesar del nivel que habían demostrado con sus clubes y no convocando a Carlos Tevez para no desarmar el balance ofensivo que había encontrado con el tridente de Higuaín, Agüero y el talismánico Messi. Asimismo, confió en varios jugadores que hicieron parte del equipo de Estudiantes que dirigió, entre ellos: Enzo Pérez, Mariano Andújar y Marcos Rojo.
Sin embargo, en el primer partido del Mundial frente a Bosnia y Herzegovina demostró ser flexible tácticamente. Sabella alineó con un 5-3-2 que había mostrado en partidos preparatorios con: Romero, Zabaleta, Campagnaro, Fernández, Garay, Rojo, Rodríguez, Mascheraon, Di María, Messi y Agüero. La idea de Sabella era poder deslumbrar a fuerza de habilidad a Bosnia y Herzegovina con una combinación de Messi y Agüero como centro delanteros, mientras que los tres centrales le pudieran otorgar licencia a Rojo y Zabaleta de ofrecer la amplitud necesaria por las bandas. Efectivamente, Zabaleta y Rojo jugaron más en el mediocampo, muy abiertos en las bandas, que como defensores aunque el planteamiento táctico no fue el más ideal.
El primer gol de Argentina en el Mundial fue bastante fortuito y llegó muy temprano. Fue un gol de pelota parada que por error empujó dentro del arco el lateral izquierdo del equipo contrario, Kolasinac. Jugar con la ventaja le dio un aire de tranquilidad a Argentina, y empezó a manejar el balón. Sin embargo, Bosnia y Herzegovina lograba generar oportunidades, y de hecho tuvo más opciones que Argentina a lo largo del partido. Argentina con el balón no lograba generar mucho volumen ofensivo. Agüero jugó un partido muy pobre, quizás por venir de una larga lesión, y el único referente en ataque era Messi. Pero ya que los volantes argentinos ofrecían poca penetración, a pesar de tener mucha posesión de balón y distribuirlo correctamente, Messi debía bajar para jugar como volante creativo. Fue gracias a una genialidad de Messi que Argentina anotó su segundo gol, precisamente cuando el 10 de Argentina bajó al mediocampo para recibir el balón y llegó hasta el área para rematar la jugada que el mismo había iniciado. El gol del descuento de Bosnia y Herzegovina fue resultado de un exceso de pasividad en la marca de Fernández, que le dio la oportunidad a Ibisevic de rematar mano a mano frente a Romero. En definitiva, Argentina dominó la pelota pero no generó muchas ocasiones por la falta de referencias en el área y fue susceptible al contragolpe. La habilidad individual de Messi fue la que terminó marcando la diferencia cuando no encontraba mucho servicio desde los mediocampistas.
Para el segundo partido contra Irán, Sabella regresó a la formación que fue exitosa en la eliminatoria, con cuatro en el fondo y el tridente Messi, Agüero e Higuaín en ataque. Gago regresó al mediocampo en lugar de Rodríguez. Sabella demostró su lealtad a hacía la base de jugadores de la Eliminatoria, al mantener a Férnandez como titular a pesar de su compromiso en el gol de Bosnia y Herzegovina. En este partido, Argentina no tuvo problemas para dominar el balón pero de nuevo tuvo muy poca penetración. Higuaín y Agüero tuvieron pálidas actuaciones, ofreciendo muy pocas opciones de pase para los volantes. Higuaín pecó de alejarse del área en donde los volantes Argentinos no encontraban ninguna referencia. Las mejores opciones de Argentina llegaban por pelotas paradas, por la llegada desde atrás de Dí María, o, por supuesto, por jugadas individuales de Messi. Al mismo tiempo, Iran tuvo un par de ocasiones para castigar en el contragolpe a la Argentina cuando los Suramericanos buscaban con desespero el primer gol. Una gran actuación del arquero Romero, uno de los más criticados previo al Mundial, salvó a Argentina de irse abajo en el marcador. Férnandez en este partido de nuevo demostró falencias, siendo superado en velocidad y demostrando pasividad en la marca lo que obligaba a Zabaleta a tener que cubrir los espacios que dejaba el central. Finalmente, una jugada brillante de Messi desarmó el gran planteamiento defensivo de Irán durante todo el partido.
El último partido de la fase de grupos de Argentina fue contra Nigeria. Con la misma alineación que derrotó a Irán, Argentina marcó la diferencia en pelotas paradas y gracias a la hailidad individual de Messi y Di María. De nuevo, Higuaín y Agüero jugaron un pobre partido, pero Messi se multiplicó para superar la ausencia de los delanteros en el trámite del partido. Di María era la otra opción en el ataque de Argentina con corridas inteligentes desde el medio del campo hasta el área, un rol muy familiar para él en el Real Madrid. No obstante, Ahmed Musa dejó en evidencia las debilidades defensivas de Argentina y anotó dos goles, venciendo fácilmente la marca de los defensores argentinos. Férnandez de nuevo fue cómplice en los goles, pero toda la línea defensiva de argentina fue pasiva ante las corridas de Musa y el toque rápido de los Nigerianos en ataque. En el segundo gol fue Ezequiel Garay quién perdió su posición y le permitió a Musa llegar libre tras una pared efectiva. Las pelotas quietas marcaron la diferencia para Argentina, con un gol de Messi de tiro libre y otro de Rojo tras un tiro de esquina.
Así, Argentina llegaba a segunda ronda con un record perfecto para enfrentar a Suiza. No obstante, habían dependido excesivamente de la habilidad individual de Messi , a pesar de tener mayor posesión de balón que sus rivales en todos los partidos. En defensa el equipo sufrió por algunos errores en marca, principalmente de Férnandez, pero Zabaleta también fue muy expuesto por la falta de alguien que lo apoyara en la marca. Con la esperanza de tener más variantes en ataque que el brillo individual, Sabella cambió de formación por un 4-2-3-1, con Lavezzi entrando por Agüero como alero por derecha para abrir más la cancha. Sin embargo, el equipo siguió teniendo poca amplitud frente a Suiza y enfrentaron los mismos problemas para anotar a pesar de dominar la posesión del balón. Rojo fue el más activo de los jugadores por las bandas y jugó su mejor partido del Mundial frente a Suiza. No obstante, le tomó a Argentina 118 minutos para que de nuevo Messi realizara una jugada y con un pase encontrara libre a Di María y este rematara al arco. Asimismo, Romero volvió a ser figura ya que Suiza tuvo algunas oportunidades en la contra, cuando Argentina intentaba sumar gente en ataque.
En cuartos de final, Argentina venció 1-0 a Bélgica, que era otro de los equipos que hasta ahora había ganado todos sus partidos, pero también había tenido dificultades para marcar en octavos frente a Estados Unidos. Sabella introdujo dos cambios: Martin Demichelis por Federico Fernández en la defensa y Lucas Biglia por Fernando Gago en el mediocampo. Argentina encontró el gol relativamente temprano. Inició de una jugada donde Messi evadió la marca en el medio, encontró libre a Di María por derecha que fortuitamente vio como su pase rebotaba en un defensor y llegaba a pies de Higuaín que remató rápidamente con una volea. El partido quedó definido ahí. Argentina manejó el balón, dándole pocas opciones de atacar a Bélgica pero tampoco era muy profunda. En el segundo tiempo, con Bélgica lanzada al ataque, Higuaín y Messi tuvieron dos opciones muy claras, pero la primera terminó en palo y la segunda fue atajada por Courtois. De resto, la única amenaza de Bélgica eran los centros intentando aprovechar la estatura de Fellaini y luego de Lukaku. Pero Garay y Demichelis jugaron un gran partido. En general, Argentina jugó un partido inteligente donde no se vio muy amenazada pero tampoco fue muy incisiva.
Por lesión Angel Di María no jugó la semifinal contra Holanda, siendo el único cambio con respecto al 11 titular que derrotó a Bélgica. En su lugar entró un hombre de confianza de Sabella, el ex-Estudiantes Enzo Pérez. La falta de Di María fue notoria en tanto Messi encontró pocos socios lo que facilitó la labor defensiva de Holanda. Ambos equipos jugaron con demasiadas precauciones y prácticamente no generaron oportunidades, terminando 0-0 el partido. La soledad de Messi en el armado de juego ofensivo se notó en el hecho de que Messi se vio obligado a completar 10 regates en todo el partido, pero ni Pérez, ni Higuaín, ni Lavezzi se mostraban para apoyarlo como si lo ha hecho Di María. Lo más positivo para Argentina fue su funcionamiento defensivo. Holanda y Arjen Robben no tuvieron prácticamente ninguna chance clara, aparte de un tiro bloqueado y uno de media distancia, ambas ocasiones generadas por Robben. En esta ocasión, Mascherano fue fundamental para desarmar el armado de juego de Holanda con cuatro recuperaciones de balón. Finalmente Romero fue el héroe de la jornada, atajando dos penaltis.
Argentina ha logrado una solidez estructural importante en los partidos frente Bélgica y Holanda, que le pueden dar confianza de mantener silenciada a una Alemania que le anotó 7 a Brasil. Con Mascherano en la base del mediocampo y Demichelis y Garay de centrales, Argentina parece que ha superado las flaquezas defensivas que demostró en la fase de grupos. Sin embargo, la posible pérdida de Di María para la final, deja un vacío alarmante en ataque para un equipo que ha dependido demasiado de la habilidad individual de Messi para generar volumen de ataque. Sólo un gol anotado en tiempo regular en la segunda ronda es una cifra muy pobre y es lo que deberá superar Argentina para poder causarle daños a Alemania.
Las batallas tácticas
Argentina y Alemania tienen algunas características similares. Son equipos que han dependido en varias ocasiones de la brillo individual de sus jugadores. Argentina casi exclusivamente de Messi, y Alemania con Müller, pero también con Toni Kroos y Mats Hummels. Son equipos que ofrecen poca protección a sus laterales y pueden ser susceptibles al contragolpe. La principal diferencia es la presión alta que ejerce Alemania con sus centrales, algo a lo que no está acostumbrado a Argentina que sólo ha jugado con equipos que le otorgan la iniciativa y lo esperan en el fondo.
Esto la da la oportunidad a Messi de poder poner pases al vacío entre los centrales que puedan ser aprovechados o Higuaín o Lavezzi. Sin embargo, aparte del partido contra Bélgica, Higuaín ha tenido un Mundial muy pobre y Lavezzi tampoco contribuyó al reemplazar a Agüero. Por eso la pérdida de Di María puede ser grave para Argentina, ya que es el jugador con más opciones para hacer uso de esos espacios detrás de los centrales de Alemania. Sin él, Argentina no cuenta con la velocidad para usar este espacio efectivamente.
Otra oportunidad que tendrá Argentina será aprovechar la habilidad individual de Messi para vencer en el uno contra a uno a Benedikt Höwedes, al tirarse hacia la banda derecha. Es un escenario que parece ideal para que Messi haga uso de su capacidad individual superior. Alemania en cambio dependerá de presionar efectivamente en el mediocampo para ganar el balón y Kroos pueda ganarle la espalda a Mascherano. En las bandas, no parece tan viable que Rojo le regale el espacio a Müller y Lahm en la derecha como lo hizo Marcelo, por lo que será más bien una batalla de la habilidad del 13 de Alemania frente al ex-jugador de Estudiantes.
Finalmente, la diferencia puede estar en la fortaleza en la pelota quieta. Ambos equipos han resuelto partidos por esta vía. A falta de otras opciones, la concentración en la marca en la pelota quieta definirá el Mundial. En remates directos, Argentina tiene la ventaja con Messi, pero en remates indirectos, Hummels y Müller son más amenazantes que las opciones de Argentina.
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